Instituto Bíblico

Iglesia Bautista Independiente Maranata, Santa Lucía, F.M. Honduras

El Desarrollo del Carácter Cristiano

 

Lección 3 – La Gracia de Dios y Siete Principios

 

Se puede descargar las notas para esta lección del menú de la barra lateral a la izquierda. Las notas están en formato PDF. Se puede imprimir las notas directamente del archivo.

La transcripción del video se encuentra abajo.

Queremos concluir lo que estudiamos en lección 2. Acuérdate que hablamos acerca de cuatro personas con algunos problemas. Mencionamos a Simón en Hechos capítulo 8, y vimos las historias de tres jóvenes. Llamé a estos jóvenes el joven desobediente, el joven deshonesto, y la joven desanimada. Con cada persona vimos cuatro niveles relacionados con sus problemas. Nombramos estos niveles los conflictos visibles, las actitudes, la falla de carácter, y mandatos bíblicos violados. También enfatizamos la necesidad de descubrir los mandatos bíblicos violados y tratar con ellos primero. Así podemos resolver conflictos en una forma perdurable.

Hemos dicho que el mandato bíblico violado siempre es rechazar la gracia de Dios acerca de algún mandamiento o alguna verdad. Ya que el rechazar la gracia de Dios es la “causa de raíz” de todos los conflictos, hay que saber más de ella. ¿Exactamente qué es la gracia de Dios? ¿Cómo podemos reconocer cuando la gracia de Dios está obrando en nuestras vidas?

Espero que ya estés acostumbrado a encontrar blancos, o líneas en tus notas que debes llenar. Como siempre, cada vez que tengo algo subrayado en la lección, éste es lo que debes escribir en las líneas de tu lección. He cambiado un poco las notas para esta lección. Si no tienes las notas nuevas que he puesto aquí en este sitio de web, es posible que veas algo subrayado que ya tengo escrito en tus notas. Hay otro cambio que quiero hacer, empezando con esta lección. Ya no voy a mencionar cuando necesitas escribir algo y donde debes ponerlo. Vamos a continuar con la lección.

Si buscas en un diccionario bíblico, vas a ver que la gracia de Dios se define como el favor inmerecido de Dios. Aunque esta definición es buena, no nos ayuda entender cómo podemos reconocer la gracia de Dios obrando en nuestras vidas. Otra definición por la gracia de Dios es la bondad de Dios que se extiende a los que no la merecen. Aunque esta definición es un poco más amplia, todavía no es una definición que podemos aplicar a nuestras vidas personales. ¿Cómo vamos a saber cuándo la gracia de Dios está obrando en nuestras vidas? No siempre podemos reconocer el favor inmerecido de Dios. A veces podemos reconocer cuando la bondad de Dios opera en nuestras vidas. El tratar de definir la gracia de Dios en términos definitivos es como tratar de definir el viento. Podemos sentir el viento y ver los resultados de él cuando sopla, pero es mucho más difícil definir exactamente lo que es. Así como es más fácil reconocer los resultados del viento, entonces es más fácil reconocer el resultado de la gracia de Dios obrando en nuestras vidas. El resultado de la gracia de Dios es el deseo y el poder para hacer la voluntad de Dios. Vamos a pensar en esta idea por un momento.

Efesios 2:8 y 9
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Estos versículos explican claramente que la gracia viene de Dios. También explican que nuestra salvación es por gracia por medio de la fe. Cuando una persona oye el evangelio y reconoce su necesidad de Cristo, Dios le da la fe y la gracia necesaria para ser salvo. Como hemos dicho, esta gracia es el favor inmerecido, o la bondad que se extiende a los que no la merecen. El resultado de esta gracia es el deseo de responder a Dios y el poder para hacerlo.

Cuando Dios llama a un creyente para servirle por tiempo completo en el ministerio, es la gracia de Dios que le da el deseo y el poder para hacerlo.

Mira lo que dice Filipenses 2:13.

porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Hemos dicho que el resultado de la gracia de Dios nos da el deseo y el poder para hacer Su voluntad. Este versículo muestra esta verdad. En lugar de decir el deseo, la frase usada aquí es el querer, y en lugar de decir el poder, la frase usada es el hacer, pero el significado es el mismo. El querer y el hacer es el deseo y el poder para hacer Su voluntad.

Mira lo que dice 1 Corintios 15:10.

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

Pablo reconoció que fue la gracia de Dios que le dio el deseo y el poder de hacer lo que él había hecho. Porque Pablo respondía correctamente a la gracia de Dios, podía trabajar más que otros. Pero los jóvenes que mencionamos en la lección previa rechazaron la gracia de Dios y como resultado, no tenían el deseo y el poder para huir de pasiones juveniles, para guardar sus corazones, para no amar al mundo, y para aceptarse como Dios la había hecho.

Queremos notar algunos factores de la gracia de Dios. Primero, la gracia de Dios es dada a todos.

Tito 2:11
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,

Nota que ese versículo dice “a todos los hombres”. El problema es que, aunque Dios no quiere que ninguno perezca, sino que desea que todos procedan al arrepentimiento, y aunque proporciona la gracia para la salvación de todos, muchos rechazan Su gracia. Sin embargo, no hay duda de que la gracia de Dios es dada a todos.

Segundo, Su gracia es dada gratuitamente. Ya leímos Efesios 2:8 y 9. La frase que prueba esta verdad dice “. . . es don de Dios.” Un don es una dádiva, un presente, o un regalo. No tenemos que pagar nada para recibirlo o trabajar para ganarlo. Es gratis.

También la gracia de Dios es dada según necesidad.

1 Pedro 4:10
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

La palabra multiforme en el griego es ποικίλος y trae la idea de muchos colores, o muchas variaciones. Es decir, la gracia de Dios es diferente para cada don, cada prueba, o cada llamamiento. Es dada según necesidad. La gracia que yo necesito para cumplir mi ministerio como misionero no es la misma que tú necesitas para la prueba en tu vida. No es que la gracia de Dios misma es diferente, sino que la necesidad determina la gracia necesaria.

Otro factor de la gracia de Dios es que puede ser resistida. Ya vimos eso en las historias de los tres jóvenes que estudiamos en la lección previa. Hebreos 12:15 nos ayuda a entender esa verdad.

Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;

Quiero enfocarme en el significado de la frase, “dejar de alcanzar.” Cuando la gracia de Dios obra en nuestras vidas, tenemos la opción de responder correctamente a ella o rechazarla. Si respondemos correctamente recibiremos como resultado el deseo y el poder para hacer la voluntad de Dios, ya sea tomar la decisión correcta o hacer algo específico. Si rechazamos Su gracia, si rehusamos responder correctamente, esto es dejar de alcanzar la gracia de Dios. En lugar de recibir el deseo y el poder para hacer la voluntad de Dios, es posible que brote la amargura en nuestras vidas que puede tener un efecto negativo no solamente en nuestras vidas, sino en las vidas de otras personas también.

Otro factor de la gracia de Dios es que es dada a los humildes.

Santiago 4:6
Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Ya que los resultados de la gracia de Dios son tan beneficiales, queremos asegurarnos de no hacer nada para obstaculizar la gracia de Dios obrando en nuestras vidas. Más adelante vamos a estudiar la humildad en más detalle, pero por ahora quiero mencionar algunas áreas en que se manifiesta la humildad. Es el opuesto de la soberbia o el orgullo. Una persona con humildad está sumisa a las autoridades que Dios ha puesto en su vida. También la persona humilde sabe que a veces está equivocada y está dispuesta de recibir instrucción o corrección de otros.

Hay dos otros factores de la gracia de Dios escritos en tu lección. Hay personas que hablan de la gracia de Dios como un pretexto o una excusa para seguir en sus pecados. Es obvio en las Escrituras que Dios nunca nos da una razón para pecar. Ya que el resultado de la gracia de Dios es el deseo y el poder para hacer Su voluntad, no queda excusa para el pecado.

También es importante saber la diferencia entre la gracia de Dios y Su misericordia. Las definiciones son casi las mismas, pero en realidad son diferentes. Como un siervo del Señor, quieres usar bien la Palabra de verdad y explicar bien el significado de estos dos términos. Es importante que los tienes claros en tu mente. Entonces, lee lo que tengo escrito acerca de estos dos factores adicionales en tu lección, y ponte en contacto conmigo en privado, usando la bandeja de entrada en el sitio web, o por mandarme un mensaje privado por WhatsApp si tienes preguntas.

Ahora quiero que vayas a la página que sigue en tu lección. Quiero darte una idea de la dirección que tomará este curso. En la descripción para este curso escribí que este curso es un estudio de siete principios bíblicos que deben ser practicados por cada creyente, cómo estos principios causan problemas cuando son violados, y lo que el creyente debe hacer para resolver los problemas y andar de acuerdo con estos principios. Todavía estamos en la introducción de este curso, pero ahora quiero que sepas los siete principios.

Los que aconsejan de la Biblia dicen que sus consejos tiendan a caer en una de siete áreas. Vamos a llamar estos grupos siete áreas básicas de consejo. Son siete áreas o principios universales, es decir, los mandatos que se encuentran en estas áreas aplican a todos y no son opcionales. Estos principios son similares a lo que llamamos las leyes físicas en nuestro universo. Si pensamos, por ejemplo, en la ley de la gravedad sabemos que esta ley aplica a todos y no es opcional. Si violamos esta ley por tratar de poner nuestro peso en algo que no es sólido, vamos a sufrir las consecuencias de violar esta ley. De hecho, es posible dañarnos a nosotros mismos. De igual manera, si violamos uno de los mandatos en estas áreas, dañaremos a nosotros mismos, y es muy probable que ofendamos a otros también. Pues, ¿cuáles son estas siete áreas?

La primera es el área de la responsabilidad. Esto significa que somos responsables ante Dios por toda motivación, actitud, pensamiento, palabra, y acción. Si no tomamos esa responsabilidad en serio, es muy probable que haya conflictos entre nosotros y otras personas. Si ocurre algún conflicto entre nosotros y Dios o nosotros y otra persona, debemos tomar los pasos para resolver toda ofensa. Así podemos recibir la gracia que necesitamos para ayudarnos en las otras áreas.

La segunda es el área del éxito. Aunque no encontramos la palabra éxito en nuestras Biblias, la Palabra de Dios usa el verbo prosperar muchas veces. En Josué 1:8 la Biblia explica claramente cómo podemos prosperar. Si entendemos lo que necesitamos hacer, y si lo practicamos, experimentaremos el verdadero éxito.

La tercera es el área de la autoridad. Ningún principio bíblico ha sido más desafiado, o más atacado por otros que éste. Por eso, vamos a pasar más tiempo estudiado este principio en detalle. Vamos a aprender que Dios nos ha dado las autoridades para nuestro bien, y Él quiere que las obedezcamos. Una de las razones por la cual hay tanta controversia sobre este tema es que pensamos que tenemos el derecho de desobedecer a nuestras autoridades cuando nos piden hacer algo contra la Palabra de Dios. Estudiaremos exactamente lo que dice Dios y te daré ejemplos de la Biblia y testimonios de otras personas.

La cuarta es el área de la pureza moral. Dios ha provisto una manera de vencer los malos hábitos. La pureza moral nos da la libertad para hacer lo que agrada a Dios en lugar de estar sujetos a las pasiones corporales. La clave de la libertad es aprender a andar en el Espíritu y apropiarnos la victoria Cristo ya ha ganado por Su muerte, sepultura, y resurrección.

La quinta es el área del sufrimiento. Si no entendemos los propósitos de Dios en nuestro sufrimiento, vamos a tratar de evitarlo, a pesar de que es necesario para producir en nosotros el carácter de Cristo. Otra respuesta incorrecta al sufrimiento es la amargura. Vamos a aprender las consecuencias de la amargura, y cómo cambiarla en perdón.

La sexta es el área de la propiedad. Veremos que somos mayordomos de todo lo que Dios nos da. Él quiere que utilicemos todo para Su gloria y el beneficio de otros. Cuando no tenemos la perspectiva correcta sobre las cosas y las relaciones, estamos tentados a responder a cualquier cambio en ellos con irritación e ira. También veremos cómo transformar las irritaciones y cómo eliminar la causa de la ira.

La última es el área del diseño. Dios nos ha creado exactamente como Él quiere para Su gloria y nuestro bien. Si rechazamos uno de los diez rasgos inalterables de nuestro diseño, será más difícil confiar en nuestro Diseñador y aceptar a otros. Hay que ponernos de acuerdo con el programa que Dios tiene para nuestro crecimiento espiritual.

Como siempre, queremos cerrar esta clase con una palabra de oración. Oremos. Padre, te damos gracias por Tu gracia que nos has dado. Gracias también por los principios que encontramos en Tu Palabra. Señor, ayúdanos a poner en práctica estos principios. En el nombre de Cristo te lo pido. Amen.

No hay una Discusión del Grupo para esta lección, pero asegúrate de leer la sección llamada Tarea para Lección 3. Tu tarea depende del título académico que buscas: certificado, bachillerato, o licenciatura.

Dios te bendiga.