Instituto Bíblico

Iglesia Bautista Independiente Maranata, Santa Lucía, F.M. Honduras

El Desarrollo del Carácter Cristiano

 

Lección 2 – La Raíz de los Conflictos

 

Se puede descargar las notas para esta lección del menú de la barra lateral a la izquierda. Las notas están en formato PDF. Se puede imprimir las notas directamente del archivo.

La transcripción del video se encuentra abajo.

Sabemos que las plantas tienen una parte que es visible, arriba de la superficie, y otra parte que no se ve, bajo de la tierra. Si se enferma la planta, puede que el problema venga de arriba, es decir, de insectos, animales, u otra cosa. También es posible que algo esté atacando la raíz, un gusano, una falta de agua, etc.

Lo mismo ocurre con nosotros. A veces nuestros problemas se resuelven fácilmente porque es fácil ver la causa y como corregirla. A veces es más difícil encontrar la causa porque se encuentra en alguna raíz.

En el proceso de descubrir cómo ayudar a los jóvenes de su iglesia con sus conflictos, un director se dio cuenta que había cuatro niveles relacionados con sus conflictos. Él nombró estos niveles problemas superficiales (los conflictos que son visibles), causas superficiales (actitudes que causaron los conflictos), problemas de la raíz (falla de carácter), y causas de raíz (mandatos bíblicos violados). En lugar de tratar con los conflictos visibles de los jóvenes, este director intentó descubrir las causas de raíz y tratar con ellos primero. Así pudo resolver conflictos en una forma perdurable.

Que yo sepa, no hay ningún pasaje en la Biblia que dice que hay cuatro niveles relacionados con cada conflicto. Pero lo que sí podemos ver es que debajo de los conflictos visibles, usualmente hay problemas y causas de raíz. Una historia bíblica que muestra los niveles relacionados con conflictos se encuentra en Hechos 8:9-24.

Aquí encontramos la historia de Simón. ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de él? Simón era el hombre que ejercía la magia en la ciudad de Samaria. Leamos los versículos 9 a 13 en Hechos capítulo 8.

Hechos 8:9-13
Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.

Por ahora, no vamos a entrar en la controversia sobre si Simón fue salvo o no. Si quieres expresar tu opinión sobre este asunto, puedes hacerlo en la sección que sigue esta lección llamada Discusión del Grupo: ¿Fue Simón realmente salvado?

Quiero que veas los problemas visibles de Simón. ¿Cuáles son algunos problemas que podemos ver en él?

  • Ejercía la magia
  • Engañaba a la gente
  • Se hacía pasar por algún grande

¿Qué más podemos ver de él en los versículos que siguen?

Hechos 8:18-20
Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.

Vemos aquí otro problema visible de Simón. Quería comprar el don de Dios.

En el siguiente versículo, Pedro nos da una idea de un problema más profundo que tiene Simón.

Hechos 8:21
No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.

Ahora podemos ver sus problemas más profundamente. Su actitud es que su corazón no es recto delante de Dios.

Pedro está para profundizar el tema en los dos versículos que siguen.

Hechos 8:22 y 23
Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.

Déjame explicar lo que pienso que vemos aquí. Esto es solamente mi opinión. Yo creo que la frase “hiel de amargura” señala la raíz de los problemas de Simón  y que la frase “prisión de maldad” es una referencia al mandato que Simón violaba. Lo que voy a explicar luego te ayudará entender mi punto de vista.

Por ahora, quiero sumar lo que veo en Simón. Pienso que Simón creía una mentira. Su creencia en esa mentira era su “prisión de maldad”. Creo que Simón buscaba la aprobación de hombre. Probablemente, se sentía la necesidad por esa aprobación porque se rechazó a sí mismo. Pensaba que la única manera que podía encontrar la aprobación que buscaba era por engañar a la gente.

Ya que hemos visto que debajo de los conflictos visibles, usualmente hay problemas y causas de raíz, vamos a ver estos mismos niveles en las historias de tres otras personas. Primeramente, quiero compartir contigo la historia del joven desobediente. Tienes en tus notas cuatro niveles debajo del título “el joven desobediente” que son los siguientes: lo visible, actitudes, la raíz, y mandato bíblico violado. Vamos a llenar la línea después de “Lo visible” con algunas observaciones acerca de este joven. Debes escribir en la línea todas las palabras subrayadas. Es un joven desobediente. No quiero decir que nunca obedece a sus padres. Los obedece de vez en cuando, o cuando está de acuerdo con lo que ellos quieren. Los padres siempre tienen que recordarle de sus responsabilidades, diciendo cosas como, “Hijo, ¿Cuándo vas a recoger la basura y llevarla afuera? Tu mamá te pidió que lo hicieras hace una hora.” Otra cosa que vemos en este joven es que maldice de vez en cuando, usualmente cuando está enojado o frustrado.  Sus padres le han recordado que no debería usar esas palabras, pero él no ha cambiado. También muestra una falta de respecto, especialmente hacia sus padres. Aunque sus padres le han regañado muchas veces, su hijo todavía tiene algunos malos hábitos. Él no mantiene su habitación limpia, y sus padres sospechan que está fumando, a pesar de que aún no han encontrado ninguna evidencia. Finalmente, es un joven dado a discusiones. Cuando sus padres dicen que algo que él hace o quiere hacer es malo él responde, “No veo lo que está mal con eso,” o “No pienso que eso es pecado.” Entonces, aquí es lo que se ve en este joven: desobediencia, maledicencia, falta de respeto, malos hábitos, y discusiones.

¿Cuáles son las actitudes que soportan esas acciones. Al pensar en su desobediencia y maledicencia, es obvio ver una actitud de rebeldía. También muestra actitudes de ira y frustración. Otra vez, debes escribir estas tres palabras subrayadas después en la línea que empieza con la palabra, actitudes.  Ahora queremos llegar a la raíz de todo lo que vemos. La Biblia habla de la raíz en . . .

1 Juan 2:16
Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

La raíz es una de estas tres cosas. La frase, “los deseos de la carne,” tiene que ver con valores temporales, o avaricia. La frase, “los deseos de la carne,” tiene que ver con la impureza moral. Y “la vanagloria de la vida” se relaciona a la amargura. Cuando una persona no recibe lo que busca, cuando no la vida no funciona a su manera, hay una tendencia de amargarse. Entonces, podemos sumar estas tres raíces por decir que son valores temporales, impureza moral, y amargura. La raíz de cada conflicto es un valor temporal, la impureza moral, o la amargura. Hemos visto en la historia de Simón en Hechos capítulo 8 que la raíz de sus conflictos fue la amargura. En el caso del joven desobediente, la raíz de sus conflictos fue los deseos de la carne, o la impureza moral. He puesto otra línea debajo de estas palabras para que sepas que esta es la raíz con el joven desobediente. Vamos a entender por qué digo eso en un momento.

Acuérdate que necesitamos llegar al mandato violado para dar una solución perdurable a los conflictos. La causa de raíz de cada conflicto es rechazar la gracia de Dios acerca de algún mandato. Hebreos 12:15 dice lo siguiente.

Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;

En el caso del joven desobediente, resistió la gracia de Dios dada para obedecer 2 Timoteo 2:22.

Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.

Proverbios 4:23
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Este joven tenía una novia inmoral de que sus padres nunca hubieron aprobada si hubieron sabido de ella. La amaba tanto que estaba dispuesto a desobedecer la Palabra de Dios para guardarla como su mujer.

Rápidamente, vamos a ver dos historias más. La historia del joven deshonesto parece casi igual a la del joven desobediente, pero vamos a ver que los raíces son completamente diferentes.

Lo visible de este joven es que es deshonesto. A veces roba dinero de sus padres y luego miente cuando ellos le preguntan acerca del dinero perdido. A este joven le gusta vestirse con la ropa de mundo. No le importa si el estilo es inapropiado o no. También le gusta la música nociva, aunque sus padres le han enseñado la diferencia entre la buena música y la mala. No olvides escribir todas las palabras subrayadas en tus notas.

Vemos casi las mismas actitudes en este joven como hemos visto antes: ira y frustración. He subrayado estas palabras para que las escribas en tus notas en la línea que empieza con la palabra, actitudes. Pero, al llegar a la raíz, encontramos que este joven tiene su mirada puesta en valores temporales. Debes escribir las palabras, valores temporales, en la línea que sigue. Y, como ya he dicho, la causa de raíz de cada conflicto es rechazar la gracia de Dios acerca de algún mandato. En el caso del joven deshonesto, resistió la gracia de Dios dada para obedecer 1 Juan 2:15-17 que dice lo siguiente.

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

El joven deshonesto quería vestirse de la ropa del mundo, y escuchar la música del mundo para tener la aprobación de otros que eran mundanos.

Espero que entiendas que podemos ver los mismos conflictos en una persona que vemos en otra persona. Aun sus actitudes pueden ser similares, pero esto no significa que la raíz y el mandato violado es lo mismo en ambas personas. Necesitamos discernimiento que solamente nos da el Espíritu Santo para entender las raíces de los conflictos.

Vamos a terminar esta lección por echar un vistazo a la joven desanimada. Esta joven estaba estudiando a una universidad cristiana, preparándose para servir al Señor en el ministerio. Durante el descanso del semestre, ella se fue a casa para visitar a sus padres. Sus padres observaron que ella parecía desanimada. Al hablar con ella descubrieron que no había sacado buenas calificaciones en sus últimas pruebas. Los padres trataban de discernir sus problemas para ayudarla, pero ella no quería decir mucho de lo que estaba pasando en la universidad. Cuando ella regresó a sus clases, los padres llamaron al pastor asistente, pidiendo su ayuda para determinar qué pasaba con su hija.

Un día el pastor asistente y su esposa la visitaron después de sus clases en la universidad. La preguntaban varias cosas, tratando de discernir una actitud mala, pero parecía que no había ninguna. Por fin, se le ocurrió a la esposa preguntarla, “¿Alguna vez has amado a alguien?” “Oh, sí,” respondió ella con sus ojos brillando. Luego ella explicaba en gran detalle de un joven estudiando en la misma universidad, también preparándose para el ministerio. Mas adelante ella dice, “Pero él nunca me va a amar. Soy dos pulgadas más alta que él.” Y allí se encontró la actitud. Ella se sentía el resultado del amor no recompensado.

Un poco más adelante en la conversación el pastor asistente dijo, “Entiendo por qué te sientes desanimada y por qué no has sacado buenas calificaciones últimamente.” Cuando ella le pidió que explicara el problema él respondió, “Tienes amargura contra Dios.” “¿Cómo puedo tener amargura contra Dios y al mismo tiempo querer servirle?” ella preguntó. El pastor asistente reconoció que era difícil, y la mostró que ella estaba resistiendo la gracia de Dios por haber violado un mandato que se encuentra en Salmo 139:13-17 que dice lo siguiente.

Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

Es decir, ella estaba rechazando cómo Dios la hizo, casi echando la culpa a Dios por hacerla demasiado alta para casarse con el joven que ella quería. Pero Dios no hace errores cuando permite que tengamos alguna debilidad en nuestro ser.

2 Corintios 12:9 y 10
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Lo que vemos como una debilidad, Dios ve como la manera de perfeccionar Su poder en nosotros. En este caso, la joven desanimada resistió la gracia de Dios para aceptarse como Dios la había creado.

Vamos a cerrar esta clase con una palabra de oración. Oremos. Padre Celestial, te damos gracias por mostrarnos lo que Tu Palabra dice acerca de las raíces de los conflictos. Señor, ayúdanos entender estas cosas para que tengamos soluciones perdurables para nuestros problemas y para que ayudemos a otros. En el nombre de Cristo pido estos favores. Amen.

No olvides participar en la Discusión del Grupo que sigue esta lección. El tema es, “¿Fue Simón realmente salvado?” Todos pueden participar, pero solo los que están buscando el bachillerato o la licenciatura recibirán crédito por su participación. También, asegúrate de leer la sección llamada Tarea para Lección 2. Tu tarea depende del título académico que buscas: certificado, bachillerato, o licenciatura.

Dios te bendiga.