Instituto Bíblico

Iglesia Bautista Independiente Maranata, Santa Lucía, F.M. Honduras

Costumbres y Cultura Judaica

Lección 5 – La Sinagoga

Se puede descargar las notas para esta lección aquí. Se puede imprimir las notas directamente del archivo.

La transcripción del video se encuentra abajo. Las palabras y frases subrayadas abajo se deben escribir en los blancos o las líneas en las notas.

En esta lección, vamos a estudiar algunos detalles de la sinagoga. En diversos lugares de Palestina se pueden ver las ruinas de sinagogas, algunas de las cuales quizá datan del tiempo de Cristo. Las ruinas de la sinagoga de Capernaum, vistas en la foto a la derecha, datan del tercer siglo. Las sinagogas eran rectangulares, y su entrada principal estaba en el extremo sur.

La existencia de la sinagoga, muy conocida en el Nuevo Testamento, nunca fue mencionada en el Antiguo Testamento. Y la razón por eso es sencilla. No existió en el Antiguo Testamento. Se cree que comenzó con Esdras, en su tiempo, y cuando la secta de los fariseos fue fundada por Esdras. Creció en el tiempo inter-testamentario, entre Malaquías y Mateo.

¿Qué fue la razón por fundar sinagogas? Si ya tenía templo, o por lo menos estaban reconstruyendo el templo en el tiempo de Esdras, ¿Para qué necesitaban sinagogas?

No fueron lugares de adoración, sino lugares de enseñanza. Tampoco fueron lugares de sacrificio. El único lugar de sacrificio fue el Templo. Había dos propósitos mayores en fundar sinagogas.

  1. Proveer un lugar para la reunión de los judíos en el día de reposo para el estudio de la Escritura, y para adorar a Dios.
  2. Proveer un lugar para la enseñanza de los niños en la ortografía y lectura de hebreo, la doctrina, y otros estudios básicos.

Romanos 2:17-20
He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor, y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad.

Aunque el Señor reprende a los judíos en este pasaje, también podemos ver aquí que la sinagoga fue usada para instruir en la ley y enseñar a los niños. Los instructores de los indoctos y los maestros de niños enseñaban en la sinagoga. Los niños aprendían leer en la sinagoga.

Jesús solía leer en la sinagoga. Los que dicen que el Señor Jesucristo era ignorante que nunca estudiaba letras, que no sabía leer, etc., están muy errados. Vamos a ver que dice la Palabra de Dios en cuanto a eso.

Lucas 4:15-38
Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

¿Te parece que un ignorante podría entrar en la sinagoga y le invitarían a enseñar? ¡Jamás! Cuando Él entró en la sinagoga siempre le decían “Maestro” o “Rabí”. Y Él nunca les reprendió por darle estos títulos, porque era un hombre de letras. Seguimos leyendo con el versículo 16.

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Nota que Él solía hacer eso. Dice la Biblia, “conforme a su costumbre”. Versículo 17,

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro,

Literalmente desenrolló el rollo, porque la Palabra de Dios fue escrito en rollos y guardados en telas especiales para protegerlos. Nota también que Él pudo leer en hebreo. No todos los judíos pudieron leer el hebreo. Sigamos leyendo.

halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro,

Literalmente, enrollando el rollo.

lo dio al ministro,

O al rabino.

y se sentó;

La costumbre de los judíos era que cuando se leía la Palabra de Dios se ponía de pie. Jesús estuvo de pie para leer Isaías. Leyó Isaías y después, como cualquier rabino hubiera hecho, se sentó para dar su lección. Tenía tanto respeto de la gente, que cuando se sentó los judíos estaban atentos a oírlo. Entonces, cuando el Señor se sentó, la Biblia dice . . .

y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?

Lo que pensaban es, ¿Cómo es que el hijo de un carpintero puede saber tanto de la Palabra de Dios? ¿Cómo es que palabras de gracia salían de su boca? La respuesta es que Jesús no era el hijo de José, sino era el Hijo de Dios. Sigamos leyendo.

Él les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra. Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra. Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.

Lo que decía era que, “Ni Elías fue aceptado por ustedes, es decir, por sus padres.” Él fue a una mujer gentil. No era judía. Ella lo aceptó. Ustedes no me van a aceptar. Sigamos leyendo con el versículo 27.

Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.

Otra vez, el profeta Eliseo no fue aceptado por su propio pueblo. Era un sirio, un gentil, que fue a Eliseo buscando ayuda.

Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira;

Parece que a ellos no les gustó el mensaje que trajo el Señor Jesucristo.

y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle. Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue. Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo.

Otra vez, ¿Qué hizo? Entró en la sinagoga en los días de reposo y enseñaba.

Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad. Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz, diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios. Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno. Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen? Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos. Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga . . .

Hermanos, en este pasaje vemos varias veces que Jesús entró en la sinagoga. No solamente leía. Se sentaba después de leer las Escrituras para enseñar. Era un hombre de letras, un hombre a quien le llamaba rabí y maestro.

Vamos a continuar con nuestro estudio de la sinagoga. Algunos detalles interesantes son los siguientes.

Como dije antes, la costumbre de los judíos era que se ponía de pie para leer la Palabra de Dios y se sentó para dar su lección.

En el salón principal de la sinagoga había un pupitre para la lectura, un asiento para el maestro y un cofre o una arca que contenía los rollos de la ley y los profetas. A veces había asientos o bancos para los oyentes, y si no, se sentaban en el piso. Usualmente la congregación miraba hacia el arca, y estaba dividida en dos grupos: los hombres (de 12 años en adelante) se sentaban a un lado, y las mujeres y los niños se sentaban en el otro, o a veces en un balcón o recinto separado. A los hombres les enseñaban a leer y a entender la ley, pero no a las mujeres. Se consideraron que fue un malgasto de tiempo porque el rol de las mujeres era quedarse en la casa y criar a los hijos.

La sinagoga tuvo que estar en el área de las habitaciones de sus miembros. Era una sinagoga local. Ya que fue prohibido ir más que 1,456 metros, o “camino de un día de reposo,” la sinagoga estuvo cercano.

Hechos 1:12
Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.

En este versículo, nos especifica lo que fue considerado el viaje para un día de reposo. Así que el camino de un día de reposo era del monte Olivar hasta Jerusalén. Entonces uno no podía caminar lejos en el día de reposo. Si se construyera una sinagoga lejos de donde vivían los judíos, no podrían haber llegado a la sinagoga en los días de reposo.

A los visitantes, con frecuencia se los honraba invitándolos a presentar el discurso. Pablo aprovechó más de una vez esa oportunidad.

Hechos 13:14-16
Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron. Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad. Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo:

Hechos 14:1
Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos.

Hechos 17:1 y 2
Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos,

En conclusión, quiero decir que quizás más que cualquier otra institución, la sinagoga sirvió para conservar la religión, la cultura y el sentido de la individualidad racial propio de los judíos. Es posible que la cultura judaica no se encuentre hoy si no fuera por la presencia de las sinagogas. Las comunidades judías existían separadamente en los países extranjeros y se ocupaban de sus propios asuntos civiles y religiosos. Por eso, no fue tan difícil resumir la cultura y la religión cuando Israel volvió a la tierra prometida para ser su propia nación.

Como siempre, queremos cerrar esta lección con una palabra de oración. Oremos. Padre, gracias, otra vez por permitirnos estudiar lo que Tu Palabra dice acerca de la sinagoga y cómo fue usada en el Nuevo Testamento. Pido que nos ayudes a recordar estas cosas para que usemos bien la Palabra de Verdad. Pido esto en el nombre de Cristo. Amen.

No hay una Discusión del Grupo para esta lección, pero asegúrate de leer la sección llamada Tarea para Lección 5. Tu tarea depende del título académico que buscas: certificado, bachillerato, o licenciatura.

Dios te bendiga.